8. Los escritores y el cine: LOUIS ARAGON (1965) ¿Qué es arte, Jean-Luc Godard?

¿Qué es arte? Me vengo haciendo esta pregunta desde que vi la película de Jean-Luc Godard Pierrot el loco (1965), en la que Belmondo-La-Esfinge pregunta a un productor americano ‘¿Qué es el cine?’. Hay algo de lo que estoy seguro: de modo que puedo empezar, a pesar de mi agitación, con una sentencia que al menos navega como firme madero en medio del agua: el arte, hoy, es Jean-Luc Godard. Quizá por esta razón sus películas, particularmente esta película, han sido objeto de insultos y desprecio; se dicen cosas acerca del cine de Godard que no se dirían acerca de producciones comerciales del día, y sus enemigos, no teniendo nada que hacer en el terreno de la crítica, se abandonan a situaciones extremas: atacan al hombre.
En Pierrot el loco, el americano habla del cine como podría hablarse de la guerra del Vietnam, o de cualquier otra guerra en definitiva.”

7. Los escritores y el cine

GRAHAM GREENE: Tres críticas

Sueño de una noche de verano (1935), dirigida por William Dieterle, Max Reinhardt.
“ Me pregunto a veces si los críticos de cine se toman suficientemente en serio. Es posible, desde luego, que la crítica no entre demasiado en nuestra línea, pero la producción de Sueño de una noche de verano ha demostrado sin lugar a dudas que nadie puede agitar un tambor o volver las tornas mejor. Somos unos mediums soberbios ¿o es una comunicación intuitiva con el poeta la que permite a Mr. Luscombre Whyte […] decir que si Shakespeare ‘viviese ahora’ aprobaría la versión cinematográfica que de su obra hace Herr Reinhardt? `Sus ideas tienen que haber chocado con las limitaciones de la iluminación a base de velas, los pequeños escenarios y las cortinas. Habrá conjurado bosques encantados, poblados de árboles retorcidos, habitados por quimeras visibles’. Fecunda sentencia, que parece sacada de una mesa espiritista.
Desgraciadamente, los mediums divergen. Mr. Sidney Carrol nos dice, con aire de autoridad todavía mayor, que a Shakespeare no le habría gustado el film. Tiene la obligación, dice, como ‘hombre de generaciones de ascendencia inglesa por ambas ramas, de intentar proteger a nuestro dramaturgo y poeta nacional de la idolatría o la profanación’. Como decía, aparte de la crítica, hay pocas cosas que los críticos no puedan hacer”

 

Tiempos modernos (1936)

“ Admiro demasiado a Chaplin como para creer que lo más importante de este nuevo film es la posibilidad de escuchar durante unos minutos su agradable y más bien roca voz en una canción. El hombrecillo, por fin ha entrado definitivamente en la escena contemporánea; hasta aquí siempre había como la insinuación de una ‘época’ en su valor y en sus infortunios; llevaba consigo algo más que la tarta de crema o el día de la Conmemoración, sus maneras, su curiosa vestimenta, su sentido del patetismo y su inmemorial pobreza.

[…] Chaplin, tiene, como Conrad, ‘unas cuantas ideas simples’ que podrían expresarse prácticamente en los mismos términos: valor, lealtad, trabajo, contra un idéntico fondo nihilista de sufrimiento sin sentido.”

 

 

 

Romeo y Julieta (1936) dirigido por George Cukor.

“ ’Él y ella se encuentran, 1436’: así titula el programa la historia de Romeo y Julieta, que relata con cierta inexactitud; pero este cuarto intento de llevar a Shakespeare a la pantalla no es ni mucho menos tan malo. Poco imaginativo, sin duda, grosero, ligeramente vulgar, se salva a menudo – gracias a Shakespeare – de ser un mal film. El difunto Irving Thalber, su productor […] ha realizado un gran film, en el sentido que da Hollywood a este adjetivo: todo él a la escala característica de la Metro: la celda de Fray Laurence con el aspecto, como ha señalado otro crítico, de un moderno piso de lujo, y un laboratorio de retortas y tubos de ensayo digno de un superhombre de Wells (ni una sola “jaula de mimbre” con flores y plantas); un balcón tan alto que Julieta tendría que hablar con Romeo a gritos, como marinero que divisa tierra desde la cofa del palo mayor; un espectacular comienzo con los Montescos y Capuletos desfilando por calles de cartón piedra hacia la misma iglesia para recibir, aunque tarde, a juzgar por el vago canto católico, la Bendición; una vista aérea de Verona, en la que se reconoce fácilmente un modelo infantil: una alondra audible proclama con acento de gorrión que no es el ruiseñor; el cielo en la noche se ilumina con improbables estrellas de oropel, y con tan extraña luz llega el momento en que Julieta observa que la máscara de la noche está en su rostro, ‘en otro tiempo el rubor virginal diera color a mi mejilla’, la alta luna de Verona no habría podido iluminarla con más claridad.”

6. los escritores y el cine

BERTOLD BRECHT (1963)
La quimera del Oro


“Tardé un tiempo en decidirme a ver el film de Charlie Chaplin La quimera del oro, pues me parece horrible la música que se escucha en el cine donde se proyecta. Pero, al final, el desaliento que parece haber provocado en todos los aficionados que conozco me impulsó a dar el paso. Encuentro justificado su desaliento.
[…] Aquejado de amnesia e incapaz de hallar una mina de oro, Big Jim encuentra a Charlie, el único hombre que podría mostrársela, pero ambos pasan de largo con indiferencia; es éste un acontecimiento que, en la escena teatral, destruiría en cualquier circunstancia la fe del auditorio en la capacidad del autor para manipular los hechos.
El cine no tiene responsabilidades; no está sometido a tensiones. Su dramaturgia no sufre complicaciones, sencillamente porque el producto no es otra cosa que unos cuantos metros de celuloide metidos en una caja de lata, y de ahí no pueden escaparse.”

5. Los escritores y el cine

ANDRE GIDE (1928)
Nosferatu
“ Si tuviese que realizar el film, no describiría a Nosferatu – que desde el principio sabemos es el vampiro – de modo tan terrible y fantástico, sino por el contrario con el aspecto de un joven inofensivo, encantador y cortés. Me hubiera gustado que, en un principio, la ansiedad se crease solo mediante levísimas sugerencias, y en la mente del espectador antes que en la del protagonista. Del mismo modo ¿el espanto no sería mucho mayor si él apareciese por primera vez ante la mujer revestido de un aspecto tan encantador? Un beso que va a transformarse en una dentellada. Si desde el principio enseña los dientes, no pasa de ser una pesadilla de niño.”

JACK KEROUAC (1960)

Nosferatu

“Nosferatu, nombre diabólico que sugiere las letras de infierno; las siniestras partículas de que se compone, “fer”, “eratu” y “nos”[1] poseen una cualidad cárdena y atroz como el mismo film (palpitante y lóbrego), una obra maestra del terror nocturno fotografiada fabulosamente en los viejos y ásperos tonos blanco, negro y sepia. [2]

[…] El Conde Nosferatu posee la larga y afilada nariz de un vampiro Javelino, los enormes ojos de un Rhinolophidae, hocico de caballo, se diría que lleno de retorcidas hileras de morales, incisivos y caninos manchados de pectina igual que los Desmondontae; le falta uno de los dientes delanteros para mejor chupar la sangre, y posiblemente su lengua, larguísima, remate en un penacho para extraer la sangre, como en los sanguisuga. Su andar doblado y encogido hace pensar que probablemente el tracto intestinal está especialmente modificado de acuerdo con sus hábitos nocturnos… el horripilante aspecto general del labihendido Noctilo… pequeñas guillotinas en el interior de su boca… la delgadez extremada de su garganta. Sus manos se asemejan a las enormes garras del vampiro Leporinus y, en ellas, las uñas crecen continuamente a lo largo de todo el el film.”

[1] En latín podría ser “fera” (bestia salvaje), “nos” (nosotros) “tu” (tú) y la frase “ nostra fera tu” (“tú eres nuestra bestia salvaje”) equivale a nos fera tu. (Skal, David J. (2004) [1990]. Hollywood Gothic: The Tangled Web Of Dracula From Novel To Stage To Screen (Revised edición). Norton. pp. 80-81). Nota del Post.

[2] En italiano, sanguijuela en español. Nota del Post.

4. Los escritores y el cine

THOMAS MANN (1933)

El film“
En mi opinión, el cine tiene poco que ver con el arte, por lo que no lo abordaría con criterios derivados del terreno artístico como hacen ciertos espíritus humanistas y conservadores para después, apenados y desdeñosos, apartar sus ojos del ofensivo espectáculo, tachándolo de diversión para el vulgo, excesivamente democrática y de poca clase. En cuanto a mí, lo desprecio, pero me gusta también. No es arte, es vida, es actualidad. Si se compara con el atractivo intelectual del arte, el suyo es crudamente sensacional; igual que el de la misma vida sobre un espectador pasivo, consciente al mismo tiempo de lo cómodo de su situación, de que no observa ‘nada más que un juego’. Pero quisiera saber: ¿por qué llora tanto la gente en el cine? O mejor, ¿por qué profiere alaridos como una doncella en su tarde libre?”

3. Los escritores y el cine

G.BERNARD SHAW (1925)

 

Acerca del cine

“La inmensa audiencia multinacional crea necesariamente mediocridad. Los filmes se dedican a un término medio entre el millonario americano y el coolie chino, la institucin de provincias y el camarero de un villorrio minero, porque tienen que llegar a todas las partes y gustar a todo el mundo. Propagan considerablemente el arte dramático pero, como tienen que suscitar el interés del científico por el científico de la población del globo, exceptuado los niños de pecho, no se puede permitir el lujo de ocuparse de esos diez por ciento privilegiado que constituye el teatro intelectual ni del Diez por ciento ínfimo que corresponde al teatro más vulgar. Resultado de ello es que el cine ha suplantado los antiguos valores de la liturgia y la escuela dominical: respira moralidad pero no osa abordar la virtud “.

 

GK CHESTERTON (1936)

En el cine

“Ha llegado el momento de protestar contra los peligros muy graves que arrastran el cine y las películas populares. No me refiero al peligro de los filmes inmorales, sino de los morales. Tengo, de hecho, algunas cosas concretas que hacen a los filmes inmorales, pero cada vez resulta más difícil de tratar una moralidad definida con personas que inmoralidad misma es indefinida. Y por lo demás, las películas de escaso nivel parecen mucho más morales que muchos de los filmes intelectuales. La simple pantomima de bofetadas y porrazos, las farsas cómicas en las que se destruye todo y se desbaraja el orden social de hijo, en todo caso, decididamente positivas para el espíritu.

2. Los escritores y el cine

VIRGINIA WOLF. El cine y la realidad (1926)

“Hay quien dice que en nosotros ha muerto definitivamente el salvaje, que no encontramos en la etapa final de la civilización, que todo está ya dicho y que es demasiado tarde para ser ambicioso. Pero es probable que estos filósofos se olvidan del cine. Nunca he visto los salvajes del siglo veinte en el cine. Nunca se han enviado a los ojos frente a la pantalla para reflexionar que, un pesar de tapar con vestidos y pisar sobre alfombras, no es demasiada la distancia que separa de esos hombres desnudos de ojos brillantes que hacían entrechocar de las barras de hierro y escuchaban en el Estruendo una anticipación de la música de Mozart. Naturalmente, en nuestro caso, las barras son tan elaboradas y llevan tanta materia extraña añadida que es enormemente difícil oír nada con claridad. ”

 

HL MENCKEN (1927). Apuntes sobre técnica

“Después de hacer últimamente, tras un prolongado intervalo, dos intentos de ir al cine, solo puedo declarar que el llamado arte cinematográfico sigue escapándoseme. En todas las ocasiones me produjo el rechazo del bajo contenido intelectual de las películas que se exhiben. Por una parte, soy todo menos un intelectual en mis gustos, y por otras partes las películas que vi no eran exageradamente pobres en ese sentido. Las ideas de que hacían gala eran ni más ni menos que las ideas vulgares y familiares de las nueve décimas partes inferiores de la humanidad. ”

JACK LONDON (1915) El mensaje del cine

“Las mentes más grandes han transmitido sus mensajes por medio de libros o de obras teatrales. El cine en la pantalla, que todos pueden leer, comprender y disfrutar. Los placeres del teatro ya no son reservados solo a los ricos. Por unas cuantas monedas, el pobre asiste, con su familia, a la representación de las mejores obras y en su más selecta puesta en escena. Actores y actrices de fama mundial se mueven, incluso hablan, para ellos en la pantalla. “