15. Los escritores y el GUION

 

 

WILLIAM FAULKNER

De Writes at Work: The Paris Review Interwiews (1957, 1958)

“Pregunta: Trabajar para el cine ¿puede perjudicar a su propia creación literaria?
Respuesta: Nada puede perjudicar a la creación literaria de un hombre si es un escritor de primera. Si no lo es, nada podrá ayudarlo demasiado. En este caso no se plantea el problema, porque ya ha vendido su alma por un plato de lentejas.
P: ¿Se compromete el escritor al escribir para el cine?
R: Siempre, porque una película es por naturaleza una colaboración, y toda colaboración es compromiso, como su propio nombre indica: dar y recibir.
P: ¿Con qué actores le gusta más trabajar?
R: Con quien he trabajado mejor ha sido con Humphrey Bogart. Trabajamos juntos los dos en To have and Have not (Tener y no tener) * y The Big Sleep (El sueño eterno).**
P: ¿Le gustaría hacer otra película?
R: Sí, me gustaría llevar al cine 1984 de George Orwell. Tengo una idea para un final que demostraría la tesis que estoy esgrimiendo continuamente: que el hombre es indestructible por su mera voluntad de ser libre.”

* (1944) Dirigida por Howard Hawks
** (1946) Dirigida por Howard Hawks

14. Los escritores y el GUION

 

TRUMAN CAPOTE
De Writes at Work: The Paris Review Interwiews (1957, 1958)

“Pregunta: Usted ha escrito para el cine, ¿no es así? ¿Podría hablarnos del tema?
Respuesta: Es tremendamente divertido. Al menos así ocurrió con la película que escribí, Beat the Devil (1954).
Trabajé en ella con John Huston mientras los exteriores de la película se rodaban en Italia. En ocasiones había que escribir sobre la marcha escenas que estaban a punto de ser filmadas. Los actores estaban completamente desconcertados: a veces ni siquiera John Huston sabía muy bien lo que estaba pasando. Como es natural, había que redactar escenas a partir de una secuencia, y había momentos peculiares en los que me danzaba en la cabeza el único bosquejo verdadero de la llamada trama. ¿Todavía no la ha visto? Pues debería hacerlo. Es una broma deliciosa. Aunque me temo que al productor no le hizo gracia. Que se vaya al infierno. Siempre que hacen alguna reposición, voy a verla para pasar un buen rato.”

13. Los escritores y el GUION:

T.S ELIOT Murder in the Cathedral (1951)
(tomado del Prólogo a la versión cinematográfica)

“Pienso que la diferencia entre escenario y pantalla, en lo que respecta al realismo, es tan grande que constituye una diferencia de clase y no de grado. No indica la superioridad de ningún medio sobre el otro; es sencillamente una diferencia. Y tiene otras consecuencias. La película, al establecer otra relación con la realidad que la obra teatral, exige un tratamiento muy distinto de la trama. Una trama intrincada, inteligible en el escenario, puede ser enormemente confusa en la pantalla. El auditorio no tiene tiempo para retroceder en el pensamiento, para establecer relaciones entre las insinuaciones iniciales y los posteriores descubrimientos. La película pasa con demasida rapidez antes los ojos; y no hay intervalos para poder asimilar lo que ha sucedido y hacer conjeturas acerca de lo que va a suceder. El observador se encuentra, como ya dije, en un estado más pasivo. El cine se me antoja más próximo a la narrativa, mucho más dependiente de lo episódico. Y, como el observador se encuentra en un estado mental más pasivo que si estuviese presenciando una obra de teatro, necesita que se le expliquen más las cosas.”

12. Los escritores y el GUION

BERTOLD BRECHT
Escribir para el cine (1922)

“En mi opinión, un escritor que colabore en la creación de guiones cinematográficos encontrará los siguientes obstáculos:
1. El guión de cine es una especie de guion de libreto improvisado. El escritor, venido de fuera, no está familiarizado con las necesidades y los recursos de los diversos Studios. Ningún ingeniero diseñará una presa al azar con la esperanza de que algún día encontrará una firma que necesite con urgencia precisamente este tipo de instalación.
2. Los tipos que están arriba son extraordinariamente recelosos de los que tratan de llegar. Esta aversión es compartida por los que se sientan encima de los están arriba (¡sic!), y así sucesivamente.
3. La competencia entre las películas se parece a una carrera de carros de caballos, en la que se prestase máxima atención al púrpura de las monturas y al color de los rocines. No hay poeta capaz de mantener ese ritmo.”

11. Los escritores y el GUION

 

          

W. SOMERSET MAUGHAM (1921)
Escribir para el cine

“El guion lo es ahora todo.
Queda por ver cómo saldrá del paso el autor. No debe sorprendernos el hecho de que no se cree maravillosas obras de arte, pues estas cosas llegan cuando los dioses son favorables, parcamente, y han de aceptarse con sorpresa y gratitud pero nunca exigirse como un derecho.
[…] Pienso que un escritor podría hacer una buena película a partir de un tema que ya le haya servido de base para una buena obra teatral, pero probablemente necesitará otros incidentes distintos a los del teatro, y es posible que hasta personajes distintos. Es absurdo que espere auténtica innovación por parte del guionista a quien la compañía que compró su obra confiará la tarea de arreglarlo para el cine. Sólo el autor es capaz de desempeñar esta tarea. Nadie conocerá su idea como él mismo, y nadie estará tan íntimamente familiarizado con sus personajes.”

10. Los escritores y el GUION

TOM ANTONGINI (1938) (Agente de d’Annunzio para la producción cinematográfica de sus obras).

D’Annunzio y el cine

 

“ […] Durante la guerra me escribió hablando de la adaptación del tema de San Sebastiano: ‘Quizá necesite, después de la guerra, encontrar una gran compañía cinematográfica con el fin de producir cuatro o cinco películas de acuerdo con mi teoría. El cine está todavía en la infancia’.
La postura que actualmente adopta d’Annunzio con respecto a la onceava musa es la siguiente: un intenso deseo de crear para el cine algo absolutamente inédito, nuevo en el fondo y en la forma: algo que, por encima de todo, eclipse y destierre a Cabiria (d’Annunzio hizo solo los subtítulos de esta película (1914) de Giovanni Pastrone), el entusiasta hijo que se vio obligado a adoptar. Y un anhelo igualmente intenso de que su nuevo cine no tenga nada en común con lo que ya ha sido creado. ‘Debe esperar de mí’, me dijo recientemente, ‘algo excepcional’.
¿Triunfará d’Annunzio en su nueva tarea, como ha triunfado hasta ahora en todo? La respuesta es imposible porque el futuro, en todos los asuntos de d’Annunzio nunca se ha regido por la lógica o la analogía.